EL DÍA DEL MEDICO EN LA HORA ACTUAL DE VENEZUELA.
Por: Pedro Arcila Poyer.
Este 10 de marzo se cumplen 229
años del natalicio de uno de los más eminentes héroes civiles de nuestra era
republicana, el Maestro de maestros Dr. José María Vargas. En reconocimiento a
su labor científica, académica y civilista en Venezuela se celebra esa fecha
como el DÍA DEL MEDICO VENEZOLANO, profesión esta forjada hasta su conversión
en ejemplo para América Latina y el mundo. Partiendo de un oscurantismo
oprobioso, donde la práctica mágico-religiosa, la improvisación chamanesca, la
censura ortodoxa de la Europa medieval trasladada a nuestros confines sumieron
a nuestro continente en cuatrocientos años de atrasos, imposiciones
Santilerianas mal interpretadas, mientras el viejo mundo despertaba de las
centurias abotagadas por la barbarie, con paladines de la idea nueva y el
rescate del conocimiento defenestrado impulsado por Lamarc, Pasteur, entre
otros del pensamiento positivista.
Para finales del siglo XIX y
principios del siglo XX, se vio coronado nuestro país por el conocimiento
importado de soñadores criollos, quienes siguiendo el ejemplo de Vargas traen
de otros confines los avances en el conocimiento de las nuevas ramas del acontecer
científico; las recién instituidas áreas de Anatomía, Histología, Fisiología,
Farmacología y Clínica Propedéutica como paso inicial a la modernización de
nuestro sistema asistencial y sanitario de la mano de personajes como José
Gregorio Hernández Cisneros, Luis Razetti, Santos Aníbal Dominici, a quienes se
unieron más tarde Pastor Oropeza, Arnoldo Gabaldón, solo algunos, (no los
únicos) de quienes convirtieron a
nuestra medicina en baluarte para el sistema sanitario de Latinoamérica, al
punto que para las décadas de los 70 y 80 la mayor parte de los técnicos de la OPS
tenían formación en Venezuela.
El declive de las políticas de
prevención y la burocratización de la administración sanitaria venezolana,
comenzando por el “gobierno de amplia base”, donde en la repartición de cargos
pusieron en el ofertorio al “mejor sistema ensayado” a decir de expertos
sanitaristas; impulsó la práctica clínica hacia la asistencia, ello conllevó a
mejores diagnósticos y tratamientos, pero dejó de lado la más humana y
económica de las ramas de la medicina: La Preventiva. No obstante lo anterior,
la formación clínica del Médico venezolano, era y sigue siendo valorada en
cualquier parte del globo terráqueo, como paradigma de un sistema formativo
impulsado por las Universidades Autónomas del país aún con déficit presupuestarios
cronificados, blandiendo reconocimientos en las distintas convocatorias
académicas internacionales; he allí, que nuestro personal de salud es cotizado
con altos valores más allá de nuestras fronteras.
Hoy, 10 de marzo de 2.015,
nuestro sistema médico-asistencial ha retrocedido a principios del siglo XIX,
la improvisación como práctica con la teoría de “Inventar o errar”, impulsó y
sigue impulsando la fuga de recursos médicos y paramédicos, con el objetivo de
cumplir un sueño “maoísta” de adoctrinamiento, desplazando al personal formado
por una caterva de operadores políticos sin conocimientos básicos, ni
experticia académica, poniendo en riesgo cada día la vida de los pacientes:
Ello es y será siempre un crimen de Lesa Humanidad. La práctica médica en
Venezuela como la conocemos, científica, académica, formativa está destinada a
ser sacrificada en el altar de una doctrina sin fundamentos filosóficos, y
aunque pareciera contraproducente, ni siquiera doctrinarios. Hospitales con
equipos comprados a proveedores con años de atrasos, cuya funcionalidad queda
en los museos de la historia de la medicina, fármacos sin supervisión de la FDA
e incluso del Instituto Nacional de Higiene elaborados con vehículos de dudosa
eficacia y seguridad, acompañado por salarios paupérrimos pretenden
desmoralizar, arrinconar la actividad médico-asistencial para llevarla a su
mínima expresión, a fin de poder compararla con la de regímenes fracasados en
la esfera política internacional.
Por largos años se habló del
secreto médico (no respetado hoy por quienes ejercen el intrusismo con patente
del estado). Ese secreto sigue vigente en lo concerniente a los pacientes y su
estado de salud, su privacidad y su libre albedrío; no obstante, después de
tanto silencio, hace falta que el médico venezolano alce su voz, que su reclamo
se escuche en todos los rincones, que abra las puertas del entendimiento a una
población dormida, quien debe entender que el “derecho a la Salud” es un valor
humano, que para sí mismos, por sus hijos y los hijos de sus hijos debemos
hacer una sola bandera por la vida, por la Democracia, por la Libertad y Para
el Desarrollo.
Feliz día a todos los Médicos venezolanos
de formación académica en este día menguado.