miércoles, 22 de abril de 2015

El Poder Moral Iberoamericano imputa a la tiranía
Jesús Antonio Petit Da Costa

26 expresidentes de América y España, constituidos en Poder Moral, han imputado al gobierno títere acusándolo del delito de lesa democracia, por violación de la Carta Democrática de América, y han demandado, en consecuencia, su aplicación para que se restablezca la libertad y la justicia en Venezuela.
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Paso a paso vamos en la dirección correcta. Desde mucho tiempo atrás venía  insistiendo en que sólo mediante una oposición de calle podremos liberarnos de Cuba y de la tiranía comunista que nos ha impuesto. Hacer oposición de calle significa usar todos los medios de lucha, sin descartar ninguno, ni siquiera el electoral siempre que se inscriba dentro de una estrategia de ruptura tanto de la tiranía como de los colaboracionistas. Únicamente la oposición de calle rompe la tenaza que ellos nos han puesto, provocando su caída simultáneamente.
Lo captaron Ledezma, López y Machado. De allí que hayan planteado “LA SALIDA”, con la cual se abrieron como una disidencia dentro de la MUD. No rompieron con los colaboracionistas, pero marcaron una diferencia relevante. Su convocatoria a la calle, aunque sólo fuese para manifestar el descontento, tuvo acogida inmediata sobre todo en los jóvenes. La respuesta de la tiranía fue la represión brutal, consciente de que su fin lo decretará el pueblo en la calle. Mandó a sus esbirros a matar a los manifestantes sin misericordia. ¿Qué se ganó con este sacrificio de los jóvenes? Mucho. Los jóvenes desnudaron a la tiranía ante el mundo entero. Nos hicieron el gran favor de quitarle el ropaje democrático con que la había vestido la MUD colaboracionista, que nunca se ha atrevido a llamarla tiranía, mucho menos comunista y todavía menos títere de Cuba. A los jóvenes les debemos haberle hecho la fotografía en cueros, sin artificios ni adornos. Y haber desenmascarado a la MUD que hizo el papel de esquirol o rompehuelga, prestándose a un teatro de diálogo sin la parte actora que eran los manifestantes.
Siguió la prisión de López, Ceballos, Scarano y centenares de jóvenes y adultos honorables. Y luego la de Ledezma. ¿Qué hemos ganado con esto? Mucho. Los presos han puesto en evidencia que no existe separación de poderes, sino padecemos unos tribunales al estilo soviético y nazi. En la historia de la URSS figuran fiscales como Vishinsky que le sirvieron a Stalin para las purgas. La historia de la Alemania nazi aparecen los juristas del horror, jueces que no juzgaban sino acusaban e insultaban a los encausados. La comunidad internacional se ha enterado, por los presos políticos, que estamos bajo una tiranía que criminaliza la disidencia y judicializa la política, usando a los jueces como verdugos. ¿Qué se ganó con eso? Mucho. Dio origen a una ley consensuada entre republicanos y demócratas que autoriza al presidente Estados Unidos a sancionar, con negativa de visa y congelación de bienes, a los gobernantes venezolanos que violan los derechos humanos e incurren en los delitos de narcotráfico y lavado de dinero. Renuente Obama al principio, inducido por el lobby de los colaboracionistas a favor de sus socios de la tiranía, se decidió por fin a aplicar la ley haciéndolo público, con lo cual nos prestó el servicio de emplazar a todos los gobernantes democráticos para que asuman una actitud digna ante la tiranía que padecemos los venezolanos.
Paralelamente los expresidentes Pastrana de Colombia, Piñera de Chile y Calderón de México practicaron la visita de inspección a Venezuela que debió haber hecho la OEA hace años. Aquí constataron el régimen de terror y las penurias del pueblo, agobiado por la hiperinflación y la escasez, así como el trato inhumano a los presos políticos cuya visita les fue impedida por la fuerza. Actuando como inspectores comunicaron a la comunidad internacional lo que vieron. Y entonces pudo Pastrana, acompañado de su Partido Conservador, exigir a la OEA la aplicación de la Carta Democrática al gobierno de Venezuela. ¿Qué se ganó con eso? Mucho. Hubo una reacción internacional que resumió el periodista Openheimer con esta propuesta: vayan todos los expresidentes a Venezuela para conmover al mundo con la desgracia y el sufrimiento de los venezolanos. Antes de que ellos vengan, han ido a visitarlos las dignas esposas de los presos políticos (“detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”) que han impactado a las sociedades democráticas con su relato de lo que vivimos los venezolanos, comenzando por sus maridos. Entonces declararon uno tras otro los expresidentes democráticos anunciando que asumen la defensa de los presos políticos. Ahora han ido más allá: han imputado a la tiranía el delito de lesa democracia por  violación de la Carta Democrática. ¿Qué ganamos con esto? Mucho, como se verá en el futuro inmediato.
http://jesuspetitdacosta.blogspot.com
¿Dictadura Total, o Liberación Nacional?
¿Y después qué?    
                              Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tú razón. Incluso, si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad. Mahatma Gandhi
La libertad no es solamente que se respete la propiedad privada. O que los medios periodísticos digan lo que les venga en gana sin temor a represalias. No se tiene libertad sin salud ni educación de calidad. La calidad de vida óptima es indispensable para que un hombre sea libre.   Sin pleno empleo bien remunerado, con índices bajos de participación y precario acceso a bienes y servicios en un medio ambiente desprotegido, no hay libertad que valga. Sin seguridad ciudadana ni social, en medio de un caos que ha servido a las dos (2) hampas  (la común y la política) que lideran al País, para llevar día a día sufrimiento, penalidad, dolor y muerte,  a decenas de miles de familias venezolanas,  seguir hablando de libertad es un eufemismo.
Estoy convencido de que es imposible lograr que el País pueda reconstruirse en el corto, o en el mediano plazo. Incluso, si planificamos con actores similares a los que hemos estado acostumbrados en las últimas décadas, es posible que en el largo plazo tampoco se logre.
Todo está por hacerse,  el reto es bien serio. En un país tan joven como el nuestro,  construir futuro es más cuestión de persistencia y emprendimiento, que de esperanzas. No olvidemos que cuando llega la fe, se quema la ciencia.
¿Acaso esto es una Democracia?
Para que pueda creerse o medianamente pensar en la existencia de una real voluntad política, como ineludible iniciativa, es indispensable plantear la reducción del gasto fiscal. No es suficiente salir de este nefasto Gobierno. Es necesario rediseñar de inmediato, reconducciones presupuestarias que desmantelen el desproporcionado gasto derivado del aparato burocrático.  No hacerlo, sería más de lo mismo; y a eso voy: Hago esta afirmación con toda responsabilidad, porque nadie puede negar u ocultar la enorme dependencia clientelar de millones de venezolanos,  que parasitan bajo la sombra del Gobierno Central, desde centenares de Instituciones burocráticas, a las que hay que sumarle Gobernaciones de Estado,  Alcaldías, Concejos Municipales, Consejos Legislativos y toda esa malsana y extensa lista de organismos clientelares improductivos que pesan sobre el Erario Público sin beneficios productivos.  Incluida por supuesto, la Reserva militar.
Tal y como cómo ha sucedido en los últimos doscientos años, mientras persista ese gigantesco elefante blanco en la mentalidad venezolana clientelar; Con chavismo o sin él, la gran piedra de tranca para el avance del País será esa. La solución no estriba solamente en cambiar de gobierno porque es malo. Los que erraron garrafalmente en el manejo de las finanzas públicas venezolanas durante décadas, antes de que emergiera el nefasto descalabro del socialismo del siglo XXI, son en gran medida los mismos actores que amparados en andamiajes burocráticos clientelares,  hoy vegetan en el gobierno y en la oposición.
Algunos países vecinos en nuestro hemisferio, transitan económica, social, cultural, ambiental y políticamente, con expectativas de sustentabilidad muy superiores a las nuestras. Acá seguimos empeñados en transitar los caminos tortuosos de la demagogia, el populismo y la politiquería clientelar, burocratizada y parcelada en jurisdicciones, según se trate de Ayuntamientos, Gobernaciones, Cabildos, Concejos o Alcaldías.
El País anda mal.
El estancamiento,  la involución, el oportunismo, la inmediatez,  la improvisación, el “resuelve” del día a día, la acción política que impulsa la cotidianidad, la dádiva hecha costumbre; son solo algunas de las causas y efectos de la nefasta politiquería,  tan entronizada en sociedades atrasadas como la nuestra, y que solo persiguen satisfacer la insaciable sed de privilegios de unos pocos, por vía de mecanismos clientelares.
Líderes astutos, sin formación intelectual, “patean” calles  buscando votos que les garanticen su permanencia en cargos burocráticos con acceso a presupuestos y erarios públicos desde donde vegetan a través de la dádiva y la prebenda electoral. A eso se reduce la acción clientelar política que mueve al País. La popularidad del líder se fundamenta en el manejo de los recursos, que privilegian a unos pocos enchufados, que a su vez fagocitan en pirámides sectoriales manejadas a punta de real. Desde los Gobiernos Central y Regionales, independientemente de su tinte político, la característica que los distingue es esa. La acción política clientelar. Y es así, porque siempre ha sido así. Así era en el siglo diecinueve (IXX); así fue a lo largo del siglo veinte (XX);  y así es hoy,  en el siglo veintiuno (XXI).
No es tarea fácil. Si lo fuera, ya este descalabro se hubiera enmendado hace tiempo. ¿Pero porque somos así?  Porque la esencia y la sustancia que compone las cosas y endereza los entuertos, es el hombre. Y el hombre nuestro. Los venezolanos de pura cepa, de los que nos vanagloriamos a  cada rato, por cualquier causa, que no viene al caso analizar o saber si es buena,  mala o nimia, son la justa medida de lo que siempre hemos sido. Ciudadanos de tercera. Mediocridad en pasta. Nos hemos reído siempre de todo y de todos, sin reparar siquiera en lo que somos y hemos sido en el tiempo. Una eterna morisqueta. Gobernados por Caudillos y Líderes mesiánicos, a la sombra de camarillas y cogollos, que siempre manejaron las riquezas de un inmenso país rico, con una inmensa población pobre. Dolorosa realidad, que se agudiza, cuando vemos que son los hombres; nuestros hombres; los venezolanos de pura cepa; quienes no supimos, ni sabemos aún sembrar el petróleo.
Si ganamos las parlamentarias, cambiamos el País,  porque desde allí lo vamos a defender. MENTIRA!
O sea, desde el Parlamento. ¿El mismo Parlamento que hemos visto a lo largo de estos dieciséis (16) años degradarse hasta llegar a convertirse en la vergonzosa guarida que refugia y protege impunemente a quienes permiten la sistemática violación de los derechos constitucionales de millones de venezolanos ante la mirada cómplice de quienes han aceptado el macabro juego del colaboracionismo?
Hablen en criollo y dejen de babearse ante el pueblo. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Los que roban son ladrones, y quienes prevarican son delincuentes.
La verdad duele, pero es la verdad…

Lorenzo García Tamayo              Isla de Margarita, 19 de abril de 2015.