lunes, 23 de mayo de 2016

Conciencia y Salud: No nos ilusionemos con la CEPAL


Conciencia y Salud: No nos ilusionemos con la CEPAL
 
Publicado: 2016-05-23 02:28 / Visitas: 145

                                         Por: Pedro Arcila Poyer (*)                 
El bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de la población depende de la satisfacción de sus necesidades básicas, tanto en términos económicos y sociales como ambientales; para quienes nos enfocamos en el área asistencial, la salud es la base fundamental de todo plan de desarrollo, entendiéndose como salud “el más alto nivel de bienestar posible”, donde bienestar abarca una gama de aspectos entre ellos la atención médico-asistencial. Es decir, para que un Plan de Ordenamiento y Manejo de políticas públicas funcione adecuadamente, a más de los proyectos de medio ambiente y del sector productivo, se debe atender a las más imperiosas necesidades sanitarias. Del diagnóstico situacional en cuanto a la realidad de América Latina se concluye que los problemas de salud y saneamiento ambiental están entre los más críticos desde México hasta la Patagonia Argentina, principalmente por su incidencia en la seguridad y productividad de la población.
Las condiciones que influyen en mayor medida en el estado de salud de la población de la región son la carencia de saneamiento básico, Infraestructura médico-asistencial no adecuadas, y las existentes, con un nivel elevado de sub-utilización de recursos (en los niveles primarios), mientras colapsan los centros de atención de tercer nivel; entre otras causas por bajos niveles de instrucción, escasos ingresos, ínfima participación en los procesos de administración y toma de decisiones, así como los bajos niveles de instrucción de la población, que se caracterizan por un alto índice de analfabetismo funcional, con las consiguientes dificultades para asimilar tecnología y estilos de vida más favorables a la salud. Por algo se impone el flujo migratorio hacia los países de norte o de Europa, con intención de alcanzar niveles mínimos de “bienvivir” tanto para quien emigra, como para la familia que permanece en el país de origen, (con la esperanza de recibir remesas de dinero, o la ilusión de irse también a radicarse en otra tierra de costumbre e idiosincrasia totalmente desconocida).
Las condiciones de pobreza de los habitantes de una región se manifiestan en desnutrición severa y falta de seguridad alimentaria; escasos presupuestos estatales y familiares, deficiencias de cantidad y calidad en la infraestructura de servicios para salud y saneamiento básico; y condiciones insuficientes para retener profesionales calificados que contribuyan a su desarrollo. Por otro lado, el costoso transporte de personas y carga en la región dificulta los servicios de salud y de mercadeo de productos esenciales.
Los factores de riesgo más acentuados expresados en riesgos relativos, (conjunto crudo y conjunto ajustado) según la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), han ido uniformizándose de acuerdo a componentes Biológicos: (Parasitosis intestinales, desnutrición, enfermedades crónico degenerativas, metaxénicas, etc.); De comportamiento: (Hábitos nocivos y carencias de hábitos higiénico-sanitarios, desconocimiento de la importancia del autocuidado individual y familiar, estilos de vida inapropiados); Servicios de salud: (Carencia de servicios asistenciales que se refieren a los aspectos de promoción, prevención, curación y rehabilitación); Sociales: (Insuficiente aplicación de una política de seguridad, mantenimiento de grupos sociales sin integración, poca atención por parte de los entes centralizados a las necesidades humanas fundamentales); Económicos: (Escasa inversión estatal en infraestructura y servicios, deficiencias en vialidad y transporte sobre costos locales, producción insuficiente de bienes y servicios sociales, populismo y sobrecarga de la renta pública, privilegio de la importación en detrimento la producción nacional, menoscabo de la inversión privada por: Leyes inejecutables en materia laboral e inseguridad jurídica para los capitales foráneos); Ambientales: (Poca armonía de las actividades humanas con los condiciones climáticas adversas, poca consideración a las amenazas naturales de la región).
En pocos días está planteada la reunión anual de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL); hemos escuchado de su secretaria ejecutiva la Bióloga mexicana Alicia Barcenas, aspectos relevantes de lo que serán los postulados o premisas en los planes globales de desarrollo: Diversidad en la producción, sustentabilidad de los recursos financieros y de energía renovable, mancomunidad en la ejecutorias de políticas sociales, integración regional y subregional, hacia encuentros y alianzas económicas como la comunidad del pacífico, nada habla de las alianzas dogmáticas como ALBA, UNASUR o MERCOSUR; incluso ni siquiera menciona los acuerdos comerciales sobre energía fósil, como PETROCARIBE; no obstante, habla del desarrollo humano en Venezuela (disminución de la Pobreza, empoderamiento social, “elevación de la calidad de vida” y reducción de las desigualdades sociales)
La ilusión que me despertó el enunciado de postulados, me desanimó rápidamente al escuchar sus alegatos sobre nuestro país; llevándome a la convicción que nada debemos esperar (por ahora) de esos sesudos análisis macro-sociales, en función de la planificación. ¿Cómo puede hablarse de desarrollo humano en un país donde predominan indicadores de pobreza y ausencia de derechos Humanos?. Se requieren ausencia de tres indicadores para calificar la pobreza y sub desarrollo, y me permito señalar al menos cinco de los más elementales en Venezuela: Disponibilidad de agua potables suficiente a toda la población, servicios básicos (Aguas servidas, recolección de desechos sólidos, electricidad), mortalidad infantil (el último boletín epidemiológico oficial habla de 20 muertes por 1000 nacidos vivos, cifra amañada, dado que solo con los neonatos fallecidos supera con creces ese número), alimentos insuficientes y de bajo contenido nutritivo (nuestra dieta es farinácea); falta de acceso a los sistemas de atención médica y drogas necesarias para los tratamientos. En fin no puede haber coherencia en la planificación, si se parte de un diagnóstico errado, guiado por afinidades y simpatías doctrinarias.

(*) Presidente del Frente Democrático por la Libertad y para el Desarrollo (FDLD)

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