José Gregorio y el Milagro de la Razón
Por: Pedro Arcila Poyer
Desde la antigüedad existe una diatriba, que
pone de manifiesto el dilema de una supuesta confrontación entre el idealismo y
el materialismo histórico. Horas dedicadas a la discusión al parecer estéril,
no obstante, de su desarrollo se han obtenido grandes aportes para la
interpretación de nuestra evolución como seres pensantes. Por un lado, los
principios fácticos de la ciencia de cuyos postulados hoy pretenden adueñarse
los llamados “iluminatis”, se atribuye a los fieles creyentes del universo como
“conjunto de partículas” de donde se genera las teorías atomistas y sedimentan
la corriente escéptica en el mundo
griego, representada por Leucipo, Demócrito, Epicuro y Aristarco junto con el
pitagorismo. En contraposición se revela en animismo por las metafísicas de
Platón y Aristóteles. Esas metafísicas, una vez unidas al
cristianismo, condimentaron una animadversión, tendiente a la hostilidad, contra
el mundo físico, unido ello a la creencia de que las Sagradas Escrituras
contenían revelaciones que explicaban por si solas la única verdad sobre la
naturaleza humana, y con ello se descartaba cualquier otra opinión.
Es en el renacimiento bajo
el intelecto de Galileo —re-nacimiento que se extiende hasta Newton, Darwin,
Einstein, Plank, Hawking— lo que permitió salir del paradigma ptolemaico, unido
a la metafísica de Aristóteles, y así abrir el camino de nuevas teorías y
descubrimientos. Todo ello era mirado con sospecha por la iglesia, aunque a veces tenía que aceptarlo a regañadientes.
Galileo no fue el único caso: con Darwin hubo el mismo problema y hasta hoy los
literalistas bíblicos se niegan a aceptarlo.
Para nuestro apartado mundo
sudamericano, la polémica del pensamiento se asumía como acciones partidarias, conducente casi hasta el fanatismo. Teorías naturalista
defendidas en Europa por Saint- Hilaire por una parte y Lamarck por la otra,
encontraron ecos en Venezuela en un ambiente sin
equipos de televisión, y la inexistencia de la radiodifusión en dos gigantes
del emprendimiento científico nacional como fueron Luis Razetti y José Gregorio
Hernández. Las convicciones religiosas de Hernández Cisneros le ubicaban en el
territorio del creacionismo, contrapuesto al evolucionismo defendido por
Razetti.
¿Quién pensaría que alguno de los dos
podría ceder en sus convicciones? Ambos
médicos generadores de los primeros milagros documentados sin fanatismo o
tendencia religiosa, tienen un sitial de honor en la historia de nuestra
medicina moderna hoy “arreada” por la improvisación, el desconocimiento y la
ignorancia hacia el oscurantismo y la involución. El padre Arturo Sosa destaca con respecto a
José Gregorio Hernández, que por encima del carácter de médico milagrero en el
que se centra la creencia popular, fue un hombre que "batalló por hacer
ciencia en las condiciones poco propicias" de la Venezuela de su tiempo.
El milagro de construir un sistema de
atención humano, de ser receptor de un niño que viene a la vida, y acompañar al
moribundo en su lecho final calmando el dolor y la angustia; además consolando
a los deudos, tiene el sello espiritual de un alma noble; esos seres son a
quienes la posteridad les lega un eterno agradecimiento. Muchos de los enfermos
que ayer y hoy invocan al Dr. Hernández Cisneros con la esperanza de que les
libre de sus males, no han leído sus trabajos sobre Anatomía normal y
Patológica, ni Histología o fisiología, pero eso no merma un ápice su fe en él.
Unido a su vocación humanitaria, en José
Gregorio Hernández privó el amor por el estudio, quizás una prueba más a su fe
católica y cristiana: nada más peligroso para el fanatismo que el conocimiento
y en esa búsqueda permanente crear sus propias teorías; así surge el segundo
milagro reconocer que el otro tiene razón, ello se desprende de su libro
“Elementos de la Filosofía”, en cuyas páginas escribe casi en voz baja, “aunque
Dios creó al hombre, este luego evolucionó".
El próximo miércoles 26 de octubre, se cumplen 158 años del
nacimiento de ese genio hecho hombre, como hombre hecho médico y como médico
hoy es ícono de la integración de lo factico con lo eidético; el materialismo
con el animismo y sobre todo la razón con el entendimiento. En días de tanta
polarización y en oportunidad de un nuevo cumpleaños del Dr. José Gregorio
Hernández Cisneros, es propicio para hacer un alto, tal como en su diatriba con
Luis Razetti y aunque sea en voz baja reconocer que los dos tenemos razón.
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